Muchos entrenadores tienen grandes conocimientos acerca de su deporte. Pero no tantos saben cómo transmitir todo lo que saben a sus jugadores.

¿Eres de los anteriores? o ¿eres de los que sabe cómo hablarles?

Aquí tienes algunos consejos útiles para comunicarte con tus jugadores.

Antes de Hablar

Ningún jugador es igual a otro¿Conoces a tu jugador?

Cuanto más conozcas a tus jugadores más éxito tendrá la comunicación con ellos. Ya que encontrarás la mejor manera de adaptar tu mensaje a sus características.

Imagina que debes darle un mensaje negativo a C. Ronaldo y Iniesta.

¿Crees que la mejor opción sería darle ese mensaje negativo de la misma manera a los dos? O ¿adaptar el mensaje a las características de cada uno?

Por supuesto este aspecto cobra más importancia si cabe, cuando hablas a niños o adolescentesEl deporte base, no es deporte profesional. Adaptar nuestro mensaje a las posibilidades de nuestros jugadores, según su edad, es un factor muy importante, que no siempre se tiene en cuenta.

Preparar siempre es mejor que improvisar

Aunque en muchas ocasiones nos vemos obligados a improvisar porque no tenemos margen de tiempo, en muchas otras ocasiones sí que podemos preparar lo que vamos a decir. Por ejemplo: antes de empezar un entrenamiento o un partido.

Hay entrenadores que realmente improvisan muy bien sobre la marcha pero en la mayoría de los casos, cuando improvisamos solemos divagar y dar rodeos innecesarios, difuminándose de esta manera el mensaje que realmente intentábamos transmitir.

Para que tu mensaje sea certero piensa y prepara lo que vas a decir siempre que puedas.

Adaptate al lugar

Cada lugar tiene unas posibilidades determinadas. Si estás en la banda de un campo de fútbol, en medio del bullicio de la grada, a 10 metros de distancia de tu jugador, no puedes ponerte a darle largas explicaciones, deberán ser mensajes cortos y muy concretos para asegurarnos que el destinatario los recibe. Sin embargo si estás en un despacho hablando tranquilamente con un jugador podrás dar otro tipo de mensaje.

El mensaje debe adaptarse a las posibilidades del lugar.

Mientras hables

“Cortita y al pie” que dicen los futboleros.

El entrenador habla y habla mientras el jugador se desespera esperando. El jugador siempre quiere jugar, no dormirse escuchando una explicación interminable. Mejor evitar alargar nuestros discursos. Un mensaje breve y concreto optimizará la comunicación con los jugadores.

A un deportista a 160 pulsaciones por minutos puedes darle muchas explicaciones pero no asimilará demasiadas, ni siquiera varias, probablemente solo la primera o la última. (2 o 3 cosas muy sintetizadas, como máximo)

Cuidado con el lenguaje no verbal.

Si nuestro lenguaje no verbal no está en consonancia con nuestro lenguaje verbal provocará confusión en el jugador. Posiblemente no sabrá si debe guiarse por lo que ha visto u oído. O incluso solo percibirá lo que proviene del lenguaje no verbal.

Seguro que has visto algún entrenador que mientras dice: ¡muy bien, muy bien! , mientras en su cara se lee: ¡qué mal, qué mal!

¿Qué crees que percibirá el jugador? ¿Qué piensas que lo ha hecho muy bien, lo contrario?

Después de hablar 

Escucha y observa. No todo es hablar

Hablar no es el último paso. Sino parte de un ciclo. Tan importante como hablar es escuchar y observar a nuestro equipo. Conocer cómo es cada uno de nuestros jugadores es primordial para la comunicación con ellos sea cada vez de manera más eficaz. 

Siempre

Respeta a tus jugadores si quieres que te respeten

Por supuesto, para que la comunicación funcione con tus jugadores, muestra siempre a tus jugadores el respeto que te gustaría que te mostrasen a ti.

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